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El Espíritu Causal

Hermanos, abrazar las enseñanzas de Shikry Gama y del Septrionismo es descubrir la omnipresencia de la creación en el imperio de la causalidad. Todo cuanto existe es consecuencia de la volición causal de Eón Inteligencia Eterna.

Recuerdo el desconcierto que experimenté cuando escuché por primera vez de la existencia de nuestro “espíritu causal”. Al principio no entendía ni podía ordenar mis ideas para comprender esta desconocida tesis espiritual. ¿Qué es el espíritu causal? ¿Por qué se dice que es causal? Una nueva concepción del universo espiritual se abrió ante mi ser. Hoy después de estudiar y compenetrarme durante estos años, estoy identificando la nueva cosmovisión espiritual del Septrionismo.

El espíritu causal es nuestro propio espíritu. Se llama causal porque es la causa de nuestra existencia, sin él no hubiéramos venido a este mundo.

Sin su existencia, no existiríamos. Dentro de nosotros está la chispa Divina que debe impulsarnos a la superación espiritual y a la convivencia amorosa con todo lo que vibra, vive y existe[1]. Esto significa que si queremos superarnos, sólo puede impulsarnos nuestro espíritu, este deseo no viene del cuerpo. El cuerpo sólo actúa bajo las influencias de los instintos que lo hacen actuar irracionalmente[2]. Por eso Shikry Gama dice “Todo nuevo día requiere del sol físico para dinamizar la existencia; así mismo, todos los días, nuestro ser necesita de su sol espiritual para realizarse[3].” Este sol espiritual es la chispa Divina del cual es parte nuestro espíritu. Para salir de la ignorancia necesitamos de esa luz, que nos hace entender la causa y las consecuencias de cada acto, pensamiento y sentimiento. Así que cuando se habla de que necesitamos luz de entendimiento, es que nuestros razonamientos necesitan sintonizarse con las causas de todas nuestras búsquedas, y es por esto que Shikry Gama nos dice que el don de entendimiento es ”una de las potencias virtuales del alma”[4] y no del cuerpo.

Cómo podemos amar, respetar y agradarlo? El que no sabe obedecer, no sabe respetar. El que no sabe respetar no sabe amar no sabe agradar.

Ya que él, nuestro espíritu, vino a este mundo con el fin de “conocer las manifestaciones del creador de este mundo, cohabitando el cuerpo hasta ejercer predomino sobre las leyes y fenómenos, para liberarse a voluntad, del imperio del cuerpo[5]”, tenemos que aprender a obedecer y respetar la decisión que tomó antes de llegar a este mundo.

Para agradarlo y realizarnos espiritualmente tenemos que aprender a conocernos y “asumir el deber de esforzarnos para ser cada día mejores seres humanos[6]” porque sólo así “lograremos conocer las necesidades de nuestros espíritus, y recién entonces, estaremos en condiciones de ayudarlo a cumplir con la misión que lo trajo a este mundo.”

Además, si nosotros logramos entender y practicar lo que nuestro espíritu quiere, tendrá más méritos[7] para ayudarnos e interceder por nosotros ante las instancias Divinas. Si nosotros no hacemos lo que es bueno para nuestro espíritu, no podremos realizarnos, simplemente porque hay una fuerza en nosotros que no está de acuerdo y si no trabajamos en nuestra conducta para evitar una causalidad adversa, pidamos lo que pidamos, no seremos escuchados por falta de mérito nuestro, por lo cual nuestro espíritu no puede intermediar adecuadamente por nosotros. Y si ni siquiera le pedimos a él para mediar por nosotros, sólo las entidades tenebrosas estarán dispuesto a escucharnos.

Yo mismo siento que desde que estoy en este camino, estoy haciendo lo que mi cuerpo nunca había pensado hacer. Y estoy logrando lo que nunca pensé que podría lograr. Todo empezó cuando descubrí en la adolescencia que no quería vivir como vivía, y que no me gustaba mi manera de ser. Lo que yo era, eran hábitos que fueron adquiridos por lo que mis padres hacían y eran. Antes de viajar al Perú me estaba preguntando, si la mayoría de mis actitudes eran así por la influencia de mis padres, ¿dónde quedaba yo? Estaba buscando a mi espíritu. Mi espíritu me estaba induciendo a conocerme a mi misma, tratando de “liberarse del imperio del cuerpo”. Recién en esos tiempos mi espíritu tuvo la oportunidad de usar el libre albedrío que compartía con el cuerpo. Es un proceso doloroso, pero vale la pena. Hay tantas maneras para descubrir la voz de nuestro espíritu. Una de las cosas que me ayudaba mucho, era la pintura. De alguna forma, mi espíritu podía manifestarse a través de ello. Por eso me quedaba intrigada a ver lo que había hecho, tratando de descubrir algo más de mi en ello. Me sentí muy depresiva antes de venir al Perú. Y el último dibujo que hice fue una chica sentada en cuclillas en un túnel, con la espalda hacia la salida. Ver eso me tranquilizaba, porque entendí que todavía no veía la luz, pero que estaba muy cerca, porque estaba detrás de mi. Todavía me queda un largo camino por delante, pero es bueno saber que uno está en el camino.

Comentario por la H:. Nathalie

[1] Shikry Gama, Luc. 22, La puerta del camino que nos conduce al Padre, ítem 1.3.3.

[2] Shikry Gama, Luc. 7, El alma y el cuerpo, ítem 7

[3] Shikry Gama, Luc. 20, Ceremonia de Gratitud, ítem 1.3.4.

[4] Shikry Gama, Luc. 23, Nuestras necesidades, ítem 6.1

[5] Shikry Gama, Luc. 7, El alma y el cuerpo, ítem 11.

[6] Shikry Gama, Luc. 22, La puerta del camino que nos conduce al Padre, ítem 6.

[7] Idem.



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