¿Has cumplido con tus deberes? Entonces tienes derechos, porque el derecho es hijo del deber cumplido.

                                                                                             - Shikry Gama

 

 

 

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Seminario sobre el Plan de Desarrollo del Oriente

PONENCIA PRESENTADA AL SEMINARIO SOBRE EL PLAN DE DESARROLLO DEL ORIENTE 1972

 

Señor:
MINISTRO DE INDUSTRIA Y COMERCIO.
Señores Miembros del SEMINARIO SOBRE EL PLAN DE DESARROLLO DEL ORIENTE.
Presentes

Cuando supimos de los objetivos de este seminario y, fuimos invitados a participar en él, sentimos un gran júbilo porque nos permitían con ello aportar nuestro granito de arena en la elaboración de las estructuras económicas de nuestra querida Amazonía.

Muchos se preguntarán ¿qué tiene que hacer una institución mística-filosófica y cultural como el Septrionismo en los problemas socio-económicos de nuestra región?, puesto que éstos son de competencia de los especialistas en economía, planificación, etc., y que son los organismos entendidos y autorizados para dar soluciones a nuestros problemas.

Creemos los Septriónicos que para la solución de los problemas de nuestro pueblo deben participar las fuerzas vivas de la civilidad -tal como lo expresan los postulados de la política revolucionaria del actual gobierno- y las instituciones son parte esencial de las fuerzas vivas del pueblo, porque  la razón de la existencia de ellas obedece justamente, a su voluntad de servicio a la comunidad.

Consideramos que en la planificación de cualquier lugar es de vital importancia la toma de conciencia cultural que fortifique y estimule el progreso en todos los órdenes de las necesidades de ese pueblo.

Nuestra institución, desde su fundación, aportó algo verdaderamente propio, algo que ninguna otra región del país lo tiene, y que -ni siquiera- otro país americano lo tuvo: una filosofía que esboza todos los aspectos circundantes al ser humano, los caminos a seguir, la mística que los fortifique ante la adversidad de cualquier empresa, y las pautas de una planificación positiva a los intereses de la región misma. Filosofía que existe aun cuando son muchos los peruanos que se empecinan en ignorar su existencia, y que hace entrega a la peruanidad de sus planteamientos como una cultura propiamente peruana. Nuestra institución - mucho antes de que el actual gobierno asumiera el poder - estuvo estudiando y planificando el progreso de nuestra Amazonía, de acuerdo a las factibilidades del terreno y del material humano de esta región, considerando los pros y los contras, y elimininando aquellos programas que quizás en otras regiones sean viables pero que dadas las específicas condiciones de nuestro suelo y de la idiosincrasia  de nuestros coterráneos, se corre el peligro de fracasar como ya se ha visto en otros intentos efectuados.

Ya en el mes de enero de 1969 presentamos a la Cámara de Comercio de Iquitos una exposición en la cual preveníamos a los comerciantes e industriales de Iquitos sobre las transformaciones y difíciles situaciones que se avecinaban a nuestra región. Para desgracia de la Amazonía no fuimos escuchados ni atendidos.

En distintas oportunidades emitimos opiniones a través de artículos que quizás por tratarse de la voz de una institución filosófico-cultural y no política, tampoco merecieron la debida atención, impidiendo con ello aportar nuestro desinteresado servicio a la región.

Ultimamente, conscientes de la misión que nos corresponde en el destino histórico de la Amazonía, quisimos participar con dignidad loretana ante el  Primer Seminario Regional del Petróleo, pero obstaculizados por aquéllos que piensan que lo foráneo es mejor que lo regional, se vio nuestra ponencia en la necesidad involuntaria de nuestra parte de hacerse escuchar por la fuerza de la conciencia popular, pese a la resistencia de no otorgar a nuestras instituciones regionales el valor cívico que les corresponde.
Por eso volvemos hoy a presentarnos ante los loretanos y peruanos en general, porque estamos convencidos - como el actual gobierno - de que es necesario transformar la mentalidad de los nuestros, porque si hoy un regional rechaza a los suyos para dar más valor a los de otra región, mañana - por una proyección psicológica - será lógico que el peruano prefiera lo extranjero a lo nacional.

 La nacionalidad nace en el regionalismo. Y nuestra filosofía es regional y por lo tanto nacional, sin influencias conceptuales exteriores a la espiritualidad misma del ser.

Nuestros verdaderos objetivos son espirituales, pero estamos convencidos de que ni Dios mismo puede ser justo si pretende exigir una conducta de perfección moral a quienes tienen hambre, ignorancia, desamparo, olvido y padecen miseria económica. Por eso nos preocupamos de planificar la solución de los problemas socio-económicas del hombre, cosa que más tarde - cuando estos sean equilibrados - podamos exigirle un comportamiento ejemplar, de acuerdo a nuestros idearios. Nuestro lema es: SERVIR A DIOS, y en la tierra no se puede servir a Dios sin servir al hombre que es su representación viva, y para servir al hombre hay que colaborar por su bienestar no solamente espiritual sino también material porque de su situación socio-económico depende su evolución pensante, moral y cívica.
¿Quién ignora los graves problemas que afligen a nuestro pueblo de la Amazonía? Creo que desde que tuvimos uso de razón venimos escuchando las denuncias de cada uno de nuestros males y de cada una de nuestras aflictivas condiciones de vida infrahumana. Todos tenemos conocimiento de multitudes de comisiones que a lo largo de nuestra historia han venido a hacer estudios para dar solución a nuestros problemas, y todos sabemos que los resultados de todos estos estudios han sido la enunciación estadística de nuestros problemas como si se tratase de  grandes revelaciones, como si  no  fuesen factores reconocidos   hasta   por   los   más   incivilizados  de   nuestros habitantes. Pero, de soluciones hasta el momento no se ha podido apreciar nada. Si contabilizásemos todas las partidas económicas que se han gastado en esas comisiones de estudios, podríamos comprobar que se ha gastado mucho más de el dinero que necesitamos para la solución de nuestros problemas.
Ultimamente nuestro pueblo está sufriendo la más crítica situación económica. El espejismo socio-político de la afluencia de funcionarios bien remunerados que vienen de la capital a nuestra región nos da la idea nacional de que "El Dorado" está en producción en la Amazonía, pero los loretanos angustiados por la crisis de fuentes de trabajo particular, y por la paralización de la oferta y la demanda, están emigrando hacia la capital y otros sectores en busca de una incierta superviviencia. Absurda y paradójica realidad amazónica. Y como si esto fuera poco la inclemencia de la naturaleza se ha cebado con nuestros ribereños - año tras año; acentuando más la crisis económica de los nuestros.
Bien lo sabe todo el mundo que nuestras gentes no son agricultores sino recolectores. No son industriales sino comerciantes. Se pregona una política industrial pero no se nos auspicia con las garantías suficientes para que tal política pueda realizarse. Aún no se han dado ni siquiera los elementales pasos de un incremento  de la producción y se nos aplican severas medidas de represión comercial, hasta el  grado de constituirse los organismos municipales en los competidores desleales - porque disponen de mecanismos que jamás estuvieron al alcance del pueblo para abaratar los productos - anulando simultáneamente las únicas fuentes de trabajo de que dispone el pueblo para defenderse de la miseria.

Se denuncia, censura y combate los altos costos de vida de la Amazonía, índice no igualado por ningún otro pueblo del Perú, y se toman medidas represivas que anulando la oferta y la demanda internacional, encarecen aún más nuestro nivel de vida, con el agravante de que a mayor encarecimiento de vida, menores recursos de trabajo para sobrevivir. Artículos de primera necesidad llegan a muy altos costos a más de que están racionados para el consumo del pueblo.

Observamos - por ejemplo - que en esta pugna de encarecimiento que afecta la economía popular, son las entidades oficiales las que propician - ignoramos si conciente o inconcientemente - el encarecimiento de las mismas, porque son ellas - las entidades estatales - las mayores consumidoras de los artículos más necesarios y que el comercio les entrega en orden prioritario, dejando al pueblo a expensas del azar, si es que pueden conseguir turnos de abastecimiento. El cemento a más de que no se consigue, cuando nos pueden vender por 5 unidades (como si con esa cantidad se podría establecer un órden de trabajo de construcción) es a precios que oscilan según la escasez pública entre los S/.80,oo y los S/.100,oo. No es que no llegue cemento, es que todo está reservado para las empresas estatales que son los directos competidores del pueblo y los que auspician con esta política el encarecimiento, la escasez y el desempleo. ¿Por qué los organismos oficiales no solucionan sus necesidades por vía oficial? Con la apertura de los trabajos petrolíferos las reservas de víveres de nuestra población han desaparecido. Puede observarse a vuelo de pájaro que nuestros problemas a más de graves tienen causas paradójicas. Decíamos arriba que estamos hastiados de que se señalen nuestros problemas porque los conocemos mejor que nadie. Lo que nunca se nos ha dicho es: "...éstas son las soluciones...". Por toda esta situación nos permitimos en esta ponencia ofrecer lo que a nuestro entender podrían ser las formas más apropiadas, no solamente de solución a nuestros problemas sino de asentar las bases para un desarrollo de grandeza económica para nuestra Amazonía, y, por ende, para el Perú.

1 - DESCENTRALIZACION ADMINISTRATIVA Y PROTECCION A LA INDUSTRIA DEPARTA-MENTAL.

Todo peruano sabe que es de indiscutible e inaplazable necesidad la descentralización administrativa de los poderes públicos para agilizar las tramitaciones legales de todas las actividades laborales, así como de la disponibilidad de las partidas presupuestales y de las recaudaciones departamentales.

La consecución de esta descentralización total no es suficiente - sin embargo - para garantizar el   éxito de un programa de desarrollo del Oriente (entiéndase Amazonía), concebido en el incremento de la industria y el comercio, porque las iniciativas regionales se verán lesionadas por la producción industrial de la capital, que siempre estará en condiciones de competir y triunfar por la ley de oferta y demanda, más los mecanismos legales que le favorecen a nivel nacional. La única forma de garantizar el desarollo industrial de la Amazonía es mediante la dación de una ley especial para nuestra región (extensiva a las demás regiones) determinando la PROTECCION a la industria departamental o regional, que operará mediante un gravámen de un tanto por ciento de impuesto sobre todo aquéllo que ingrese a nuestra región, y que ya exista una empresa industrial que la está produciendo, de tal manera que el gravamen equilibre en el mercado de la oferta y la demanda a los artículos, impidiendo ser víctimas de la competencia desleal (causa de la quiebra industrial) por ofertas lesivas a la resistencia financiera de las nuevas e incipientes industrias que se desarrollen. Obviamente se comprenderá que lo recaudado por este impuesto será para la renta fiscal departamental, que con la descentralización administrativa, irá a fomentar los fondos para el desarrollo. Es fácil deducir  - a su vez - que esta medida será el más efectivo estímulo para que los mismos industriales nacionales abran sus industrias subsidiarias en la región, con el consiguiente resultado del incremento de los programas y de las fuentes de trabajo.
El clamor nacional de que es un derecho de la Amazonía el disponer de un porcentaje por la producción petrolífera de su sub-suelo nos permite considerar - desde ya - como un hecho cumplido, la disponibilidad de esa recaudación para que en forma descentralizada sirva para el incremento de los programas para el desarrollo de la Amazonía.

2 - EN LO COMERCIAL.

Siempre se argumentó que al comercio de la Amazonía sólo le interesaba obtener la liberación de importaciones, y que todos sus reclamos iban orientados hacia ese objetivo. Muchos en la costa aún creen que Iquitos fue puerto libre. Es lamentable que se ignore qué diferencia existe entre un "puerto  libre" y un puerto que pueda importar bajo un tratado comercial (Peruano-Colombiano de 1938) sometido a los aranceles estatuídos en el mismo. Comprendemos las razones positivas del ideal del gobierno central que planfica el incremento de nuestra industria, y, por lo tanto, de nuestro comercio. Sin embargo, no nos explicamos por qué tenemos que ser los loretanos víctimas del encarecimiento del nivel de  vida que en forma violenta ha agravado nuestra situación, teniendo en cuenta que los programas de planificación para nuestra región son a largo plazo, y que nada se ha hecho para solucionar las necesidades inmediatas. Permitásemos mostrar - entre otros - estas irrisorias situaciones:

Las importaciones han sido reducidas al mínimo, y dentro de una vigilancia estricta con el respectivo pago de los derechos que corresponden a cada importación. Lo que se importa no abastece a las necesidades locales. Existe una ley en la cual se dice que está permitido llevar a la capital mercaderías hasta por un monto de S/.20.000,oo. Esta ley - a pesar de haber sido puesta en vigencia en las épocas en que estaban permitidas las importaciones - y que su operancia se hacía necesaria dadas las circunstancias  del  incremento del turismo por esa misma razón, hoy - que no hay nada que llevar porque está prohibida la importación - y que sigue vigente la ley, no se nos permite llevar a la capital los artículos de aseo personal, y se nos trata como contrabandistas - indiscriminadamente - registrando nuestros equipajes, fichándonos con boletas de control de viajes, en las cuales tenemos que declarar cuántas veces viajamos, si llevamos artículos nuevos o no, intimidándonos con esto hasta el temor de renovar nuestro vestuario anual. Es inexplicable que los loretanos - exclusivamente los loretanos - tengamos que presenciar todos los días la humillante escena que tienen que experimentar nuestras mujeres y nosotros mismos al enviar encomiendas a nuestros familiares por medio de la compañía Fauccet, donde un agente de aduana se comporta como esbirro de la Inquisición, ordenando desconsideradamente abrir y revolver canastas y cajas que sólo contienen los tradicionales productos alimenticios que los loretanos con un digno orgullo no han olvidado dentro de sus costumbres alimenticias, a pesar de vivir en la capital. ¿Es posible que existiendo una ley que nos autoriza a llevar S/.20.000,oo de artículos importados, se nos humille por llevar nuestra producción regional?. ¿Es que no somos también peruanos? ¿O es que se nos considera otro país?

Es de sentido común comprender que al impedírsenos abastecernos por la libre oferta y demanda del exterior, sin un auspicio previo del desarrollo regional, se nos condiciona a una mayor dependencia del centralismo de la capital, obligándonos con ello a pagar cualquier precio - esté o no esté a nuestro alcance - por los artículos de primera necesidad que con gotero nos lo proporcionan. Se argumenta que las dificultades del transporte encarecen la mayor parte de estos artículos, y - en realidad - esa es la verdad. Pero es inexplicable - por ejemplo - que sólo cuando se trata de mostrarnos la bondad oficial se pongan a servicio del transporte público los aviones con bajo costo de fletes, nos referimos a los "Hércules", o que no se haya pensado y efectuado la construcción de un ferrocarril (a Diesel) que empalmando a La Oroya, una a Lima con Pucallpa, permitiéndonos un costo de fletes entre Lima y Pucallpa de un 80% más barato del que se obtiene por la vía carreteable, con la consiguiente agilización del transporte de grandes volúmenes de mercancías, que permitiría - inclusive - la factibilidad de competencia en la capital de muchos de nuestros productos regionales por el alto costo de los fletes. Creemos que si se abaratan los transportes bajarán los costos del nivel de vida, y es obligación del gobierno disponer de los medios necesarios para conceder esta solución que es de justicia, y que no dudamos que el actual gobierno revolucionario que se ha caracterizado por destruir a los grupos interesados y opresores del pueblo, tome medidas inmediatas que permitan esta soluciones que tan facilmente pueden obtenerse.

TRATADO COMERCIAL CON LA REPUBLICA DEL BRASIL.

Considerando que la comercialización en cualquier programa de desarrollo industrial que se realice en la Amazonía, tendrá en un principio un alto costo de producción por la deficiencia técnica del personal obrero, por las elevadas inversiones que requiere adaptar una zona primitiva a condiciones aprovechables de producción; baja producción inicial y otros factores que recargados con los fletes fluviales y terrestres hasta los mercados de consumo de la costa, resultaría incapaz nuestra producción para competir con la oferta y demanda de otras zonas más cercanas y de producción similar, es necesario pensar en mercados del exterior por la vía amazónica. Tampoco podemos pensar en las llamadas "zonas de saturación poblacional" de la sierra como mercado para nuestra producción, por cuanto ni son un mercado competitivo, ni existen vías de comunicación que favorezcan tal integración. Todos estos factores que son de incuestionable realidad determinan la necesidad de pensar en la comercialización de nuestra programación industrial, por la vía de exportación a los mercados internacionales. El transporte por el río Amazonas a los centros de consumo de Norteamérica, Europa y otros países del Atlántico es una vía que no requiere inversiones y que está a nuestros alcance como objetivo inmediato de cualquier programación industrial, con la consecuente atracción de divisas tan necesarias para nuestro país.

El Brasil se constituye para nosotros en el más cercano y favorable mercado puesto que a más de ser país fronterizo nos presenta la factibilidad directa de penetración comercial a la zona amazónica en las  embarcaciones de nuestros pequeños comerciantes (regatones) que a la vez que asegurarían la venta de nuestra industria, encontrarían un medio estable de subsistencia. El Brasil ha desarrollado con anticipación - desde hace ya tiempo - una serie de programas de planificación y de estudios de la viabilidad del desarrrollo agropecuario e industrial de su zona amazónica que bien puede servirnos como asesoría técnica que nos permitiría ahorrar tiempo y dinero en estudios sobre nuestra zona, agilizando los programas de planificación del desarrollo de la Amazonía peruana. Por estos factores creemos que es de imperiosa necesidad la celebración de UN TRATADO COMERCIAL CON LA REPUBLICA DEL BRASIL, que permitiría asegurar simultáneamente, la estrategia militar y política del Perú.

3 - VIAS DE COMUNICACION - FACTOR DECISIVO PARA EL TURISMO.

Las consecutivas crecientes de los ríos de la hoya amazónica son la demostración contundente de que toda programación agrícola basada en el aprovechamiento de las zonas bajas marginales de los grandes ríos son a más de inciertas, inestables. Por lo que creemos que sólo en las zonas altas, alejadas de los ríos, podrán planificarse en forma estable y consecutiva, los programas agrícolas y ganaderos básicos para la industrialización. Esto supone la apertura de vías de comunicación   entre unos pueblos con otros. Hemos venido insistiendo en que las vías férreas son las más convenientes para la Amazonía. Muchos ciudadanos que padecen de psicosis modernista piensan que esto es muy anticuado, y que eso no es progresar. Pero si hacemos un estudio imparcial, veraz, sin las presiones interesadas de los grandes consorcios de constructores de carreteras o de las industrias ensambladoras de vehículos de ese ramo, comprobaremos que es más costoso el mantenimiento de estas carreteras que su misma construcción, dadas las características de nuestro suelo amazónico por la constante erosión que las afecta, debido al elevado índice de pluviosidad de la región.

Si a esto acompañamos el caprichoso costo de fletes que establecen los conductores de vehículos en las zonas inmediatas (compruébese cuánto tiene que pagar el campesino que se transporta de Quistococha a Iquitos con unos cuantos atados de yuca) para llevar a los mercados sus productos, a más del azaroso itinerario de servicios, ya que viajan cuando pueden y no cuando quieren, y que, si a esta realidad la proyectamos a las grandes distancias que lógicamente tendrán las carreteras, veremos que el sistema de carreteras es el menos indicado para abaratar los productos de la chacra.

Hemos insistido en la vías férreas por todas estas razones, y hemos indicado el tren a vapor como uso inicial, porque consideramos que el estado debe proporcionar, tanto al hombre de las ciudades  como al campesino más apartado de los centros de civilización, las fuentes de trabajo y los estímulos necesarios para su evolución socio-económica. Con el tren a vapor, utilizando la leña como combustible, daríamos oportunidad a todos los campesinos y colonos que habitan las márgenes de la vía férrea a que encuentren - con la venta de la leña - el sustento diario a la vez que los irá aferrando al terruño, les permitirá - también - transformar sus terrenos enmarañados en claros pastizales o en frondosas zonas frutales, o de diversos usos agrícolas y pecuarios. Transformaciones estas que son las etapas iniciales en toda programación agro-industrial.

Más tarde cuando los terrenos hayan sido transformados y aprovechados, podrá suplirse el tren a vapor por los de Diesel y hasta se justificará - a su debido tiempo - la construcción de las tan anheladas carreteras. Los grandes países industrializados y ricos son la demostración palpable del proceso evolutivo de su sistema de transformación, y ellos - a más de que iniciaron su proceso con las vías férreas -  a pesar del gran avance de carreteras y autopistas jamás han descuidado ni han abandonado los sistemas ferroviarios. Debemos aprender de la historia de los pueblos las más provechosas lecciones para el progreso de nuestra Amazonía.

Consideramos que a más de pernitirnos fletes de bajos costos, será este sistema un mayor atractivo para el turismo, y  que podrá ofrecerse a los turistas vagones especiales con comodidades para viajes largos, y no como en el presente que tienen que transportarse por tierra o por agua en condiciones inclementes e incómodas, que antes de ser una atracción turística se constituye en una aventura desagradable.
Creemos - así  mismo - que el gobierno no tendría mucho que invertir en una empresa como ésta, pues dispone de las locomotoras y de los rieles que están abandonados en las zonas de la sierra y la costa, y que sólo tendría que transportarlas por barco hasta Iquitos.
Creemos - así mismo - que el gobierno podría construir otra línea férrea que partiendo de La Oroya a Pucallpa proyectase un desvío desde la zona del Aguaitía en un trazado marginal a la frontera con el Brasil, uniendo los extremos fronterizos de Puerto Maldonado a Caballo Cocha, con ramales y terminales  intermedios a Contamana, Dos de Mayo, Requena, frente a Iquitos sobre el río Amazonas y otros terminales en el Yavarí y la frontera con el Brasil, que permitirían el empalme con la red de carreteras del Brasil, para asegurar una futura integración comercial peruano-brasilera. Esta sería la verdera conquista de la Amazonía, que unida a los programas de vías de comunicación en la ceja de montaña al oeste del Amazonas, son los anhelos progresistas de todos los amazónicos que - si el gobierno central nos apoya - se constituirá en la realidad de la grandeza de nuestra Amazonía y del país.

4- C OLONIZACION.

Para un amazónico regionalista como yo, es vergonzoso reconocer que el 80% de nuestra población carece de los factores psico-cívico-culturales que le permitan integrarse con positividad al plan de desarrollo del Oriente (de la Amazonía). No deseamos señalar a los  culpables de esta realidad amazónica porque no es el momento de hacer cargos, sino más bien el de rectificar errores. No es el momento de reprochar sino de trabajar para la grandeza de nuestra Amazonía. Comprendemos que los esfuerzos educativos que se están desarrollando en el presente sólo darán sus verdaderos frutos a una o dos generaciones vistas. Creemos - sin embargo - que si aprovechamos algunas de las características de la idiosincrasia amazónica como son la envidia y la imitación, y si colocamos junto a nuestros indolentes nativos a colonos progresistas y ávidos de superación socio-económica, veremos que en un menor tiempo se transformará la molicie en diligencia constructiva, que, respaldada por el lento proceso educacional, cimentará - finalmente - una nueva idiosincrasia amazónica.

La colonización de nuestra Amazonía es de vital importancia, si se desea una transformación a corto plazo de los recursos naturales pre-industializables. Opinamos que se debe traer tanto colonos nacionales como extranjeros. Es absurdo que nuestros peruanos estén peleando por metros más o menos de tierra en la costa y en la sierra, cuando acá tenemos millones de kilómetros que están esperando poseedores. Esta colonización debe ser auspiciada con financiación amplia y bien planificada. En el caso de colonos extranjeros deberá condicionarse - con contratos especiales - indicando específicamente en los contratos que sólo podrán dedicarse a la labor para la que fueron contratados, evitando así las desdichadas experiencias del pasado, de colonos hoy transformados en comerciantes, industriales y banqueros.

5- S ALUBRIDAD.

La efectividad de los programas a desarrollar en la Amazonía, ya  sea en la explotación de petróleos o en los demás planes de industria y comercio, está sometida al cumplimiento exitoso siempre y cuando que las autoridades en planificación contemplen la realidad de la insalubridad de la naturaleza amazónica. Si bien es cierto que un rubro de gran atención en el presupuesto es el mantenimiento de la maquinaria pesada y esto es obligante en la explotación petrolera y otros, es mucho más importante, puesto que de ello depende el éxito, el cuidado minucioso y sistemático del equipo humano, porque si las máquinas se dañan, el trabajador es más delicado y suscptible de ser atacado por la inclemencia del medio-ambiente. Si no se toman medidas preventivas de sanidad, no se podrá culminar con éxito ningún trabajo que se efectúe por el progreso de la Amazonía.
¿Qué harían las empresas petroleras con dos o tres mil obreros atacados de fiebre amarilla, de malaria o de la tan fatídica hepatitis?. La ciencia médica aún no conoce qué causa la hepatitis y por tanto, ignora cómo debe tratarse esta enfermedad.

Son muchos los problemas de salubridad que tenemos que afrontar en la Amazonía. Por eso creemos que debe establecerse núcleos de sanidad con equipos de médicos, con instrumental adecuado, con especialistas en número suficiente para la investigación, prevención y erradicación de todos estos males epidémicos. Creemos que los médicos deben gozar de tan buenas remuneraciones como el resto del personal de profesionales que viene a trabajar en nuestra Amazonía.

Para concluir, sabemos que todos los anhelos de realización de la planificación del desarrollo de la Amazonía, está sometida a las posibilidades financieras de nuestro país. Y sabemos -así mismo- que los países pobres y sub-desarrollados como el nuestro que, arrastran del pasado incontables fallas de planificación y administración, y de déficit presupuestal que lo predispuso a la financiación externa del mismo, obligándonos a buscar angustiosamente consecutivas refinanciaciones anuales de nuestra deuda externa, como única solución a la financiación de nuestro presupuesto y viéndonos -así mismo- en la necesidad de hipotecar aún más las reservas explotables y el potencial productivo de la ciudadanía, para obtener nuevos empréstitos que nos permitan la financiación de nuevos programas a desarrollar en la esperanza de producir el equilibrio de la balanza de pagos.

Nuestro sentir que es el sentimiento masivo regional, comprende esta desdichada realidad de que somos un pueblo que por culpa de los malos gobernantes del pasado, hoy tenemos hipotecadas nuestras reservas explotables, así como nuestras propias cabezas, pero somos un pueblo que sí constatamos que estos nuevos empréstitos llegan efectivamente a solucionar las necesidades ciudadanas, por financiación real de su programas de desarrollo, y no como antaño que esos empréstitos que comprometían las reservas nacionales se transformaban en más impuestos a pagar, por un capital extranjero del cual el pueblo no había recibido ningún beneficio, somos un pueblo -repito- que hoy está dispuesto a comprometer su propia vida para dar cumplimiento a toda deuda externa honestamente aplicada así.
Por esta razón, interpretando rectamente la actitud del actual gobierno que acude a escuchar la voz del pueblo, representado por sus funcionarios, ante este Seminario sobre el "Plan de Desarrollo del Oriente", efectuado precisamente a breves días de haberse obtenido un nuevo empréstito en París, jubilosamente festejado por el pueblo peruano, yo que creo interpretar la voz masiva de la Amazonía peruana solicito a los honorables representantes del gobierno aquí presentes, que lleven el pedido al gobierno central de que, por ser Loreto y los departamentos comprendidos en la Amazonía más de la mitad del territorio patrio, y por ser ésta la zona más necesitada del país y las que aún tienen en sus entrañas todas sus riquezas para respaldar el futuro del Perú, se apropie al Oriente (Amazonía) una partida del 20% de todo empréstito conseguido, y a conseguir, para garantizar su desarrollo general, fundamentada esta solicitud en aquellas alocuciones letinas: "La voluntad del pueblo es ley....La voz del pueblo es la voz de Dios".

Claudio J. Cedeño Araujo

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