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Los Dilemas del Servicio
Comentario por Nathalie de Holanda

Cuántas personas no sueñan encontrar una vocación de vida que les haga sentirse completos y realizados. Que les permita darles un sentido misional a sus vidas. En algunas personas esta vocación aflora desde muy niño, en otras puede surgir en los momentos menos pensados, incluso luego de haber estudiado una profesión terminan realizándose en otra actividad que ni siquiera habían imaginado.

Quién no quisiera encontrar su vocación. Algunos lo ven como una misión que Lo Dios les envía a cumplir, otros, sin pensar en un Dios, realizan sus vocaciones con verdadera devoción.

"El ser humano ha experimentado tal variedad de circunstancias de vida, que su comportamiento ya no se reduce simplemente a la búsqueda de Dios y al deber de cumplir con sus obligaciones familiares. Por eso, el contexto de la devoción no se reduce exclusivamente a la vida religiosa, sino que incluye las vocaciones fervorosas del espíritu que encuentra en las realizaciones de sus metas, una forma de ofrenda y de servicio a su Dios, ampliando y diversificando sus devociones a muchísimas otras acciones."
(Shikry Gama, La devoción o el deber/3.4)

"El ser humano ha hecho de su búsqueda personal un camino tan diversificado de formas de realizaciones que, en la vocación por las artes, la música, las ciencias y las disciplinas profesionales ha descubierto nuevas inspiraciones devocionales." (Shikry Gama, La devoción o el deber /3.4.1)

Shikry Gama también nos explica que se puede hacer del deber una devoción, imponiéndose "deberes de servicio social como ofrenda de amor al Dios personificado en cada ser viviente". (Shikry Gama, La devoción o el deber /4.1)

"Aquel que eligió dedicar su vida al servicio de la humanidad como ofrenda a Lo Dios, el servidor, debe hacer de todos sus deberes una devoción permanente. Debe practicar todas las normas que le corresponden, no por obligación, sino por convicción, como ofrenda y entonces, todo acto hecho por convicción y por ofrenda deja de ser obligación para convertirse en devoción." (Shikry Gama, La devoción o el deber /4.4)

Esto se puede corroborar con las enseñanzas que Shikry Gama nos imparte acerca de las leyes del éxito. Allí describe varias actitudes que muy bien puede ayudarnos a tener una actitud devocional, como cuando describe que debemos acompañar las realizaciones de nuestras metas con "un dar de sí mismo sin esperar retribución alguna" y "Buscar el éxito para compartirlo con nuestros seres queridos" y tener siempre el objetivo "de encontrar a Lo Dios en cada una de nuestras metas como en cada una de nuestras obras, porque sin la identificación espiritual de nuestros quehaceres con la participación inmanente de lo divino, no habrá jamás en el ser humano elevación espiritual". (Shikry Gama, Meditación Crucial)

Así hay personas que tienen devoción religiosa y también vocación por alguna de las ramas del conocimiento, como de la cívica. Si bien es cierto que "el humano es un ser religioso y un ser político", aquellos que tienen vocación religiosa o mística, no les corresponde entrar en el "campo de batalla" de los políticos (Shikry Gama, La mística y la política/6) y tomar partido (Shikry Gama, La mística y la política /7), sino deben mantenerse al margen y desde allí "inducir a la reflexión, a la sensatez, a la cordura, a la paz, y al entendimiento de las causas de los problemas y de las formas en que se puedan resolver dichos problemas". (Shikry Gama, La mística y la política /6)

Así se puede servir religiosamente a través de la civística[1], pero cuando se anhela entrar en el campo de batalla, ya no es totalmente compatible con la devoción religiosa. Esto provoca profundos conflictos interiores para decidir qué camino deben seguirse. Aquí es donde se debe elegir entre la devoción y el deber, porque la carrera política conlleva actitudes y compromisos con deberes que no son compatibles con la devoción religiosa.

A todos ellos, Shikry Gama les aconseja que:
"Aquellos que aman a su Dios pero no pueden o no están dispuestos a sacrificar el cumplimiento de sus deberes, entiendan, no necesitan sacrificar sus deberes familiares y sociales. No es necesario renunciar a los derechos y deberes naturales para transitar por el camino de la espiritualidad. Tan sólo se requiere de una voluntad capaz de conciliar los deberes sociales con las aspiraciones espirituales. Y eso se logra tratando de ser útil, de corazón, con todo ser viviente, amando a nuestros semejantes y descubriendo que en cada ser viviente, energéticamente, está presente el Dios personificado creador y vivificante de toda la naturaleza viviente. Relacionémonos con ellos, como una ofrenda de amor al Dios personificado en cada ser viviente." (Shikry Gama, La devoción o el deber /4.5.1)

[1] Palabra Septriónica: "Civística" es la palabra que define concretamente la conformación del sentimiento cívico con el místico, es decir, de esa actitud pensante del místico que concibe que sirviendo al humano en la sociedad cívica está sirviendo a lo Dios, porque el humano es, a fin de cuentas, la representación máxima de la creación divina. Este nuevo vocablo, si bien es cierto que expresa la conjunción de esa actitud pensante, no distorsiona –sin embargo- el real y universal sentido que debe preservar el término "mística" como patrimonio de la exclusividad denominativa de la relación del humano con lo Dios.
 
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