| El Calentamiento Global o Cambio Climatico |
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| Escrito por Santiago Grau Leon | ||||||||||||
| Lunes 06 de Julio de 2009 02:47 | ||||||||||||
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EL CALENTAMIENTO GLOBAL O CAMBIO CLIMÁTICO (*)
I. ANTECEDENTES.- Los primeros contaminantes de la atmósfera fueron probablemente de origen natural como humos, cenizas y gases provenientes de los volcanes y fuegos forestales; arenas y polvos tomados en las regiones áridas y gases malolientes de procesos de descomposición natural. Todos ellos han formado parte de nuestro ambiente mucho antes de que el humano introdujera contaminantes.
Campos[1] nos dice que el primer signo de contaminación documentado que se tiene es del año 1273, cuando el rey Eduardo I de Inglaterra estaba molesto por el humo y neblina que se encontraba sobre Londres, por lo que prohibió la quema del “carbón marino”. El problema continuó y cuando la reina Elizabeth I ascendió al trono, la ciudad ya sufría de lo que hoy se conoce como smog.
Sobre el uso del carbón, Sapiña[2] nos refiere que uno de los antecedentes remotos de la generación de gases, datan del siglo XII, cuando en Inglaterra proliferó el uso del carbón mineral. Este mineral llegó por primera vez a Londres en 1228 y a fines del siglo XIII, ya estaba en los puertos, las calles y los callejones. Como es de suponerse, las pequeñas industrias fueron utilizando el carbón porque ardía durante más tiempo y porque proporcionaba más calor que la madera, desconociéndose que la combustión del carbón producía dióxido de azufre y que irritaba los pulmones, causando enfermedades respiratorias.
En 1306 se prohibió el uso en Londres, pero al parecer no se hizo caso. Durante el siglo XIV, se utilizó en las casas para cocinar y calentarse, intensificándose su uso durante los siglos XVI y XVII. Se dice que la ciudad se adivinaba a lo lejos por la nube de humo que flotaba sobre ella. Con el desarrollo de la Revolución Industrial, la situación empeoró debido al mayor uso del carbón, tanto así que, a mediados del siglo XIX, los días con niebla y humo se multiplicaron por tres, además de observarse aumentos en la tasa de mortalidad. En 1905, el Dr. Des Voeux denominó smog a la mezcla de humo y niebla que caía sobre la ciudad en el invierno.
Desde mediados del siglo XIX los médicos sospechaban que los smogs mataban a las personas, sobre todo a los niños de corta edad, por ello en 1956 se forzó a adoptar medidas políticas como fue la Ley del Aire Limpio, norma que autorizó a los ayuntamientos a crear zonas libres de humos, facilitando subvenciones a los propietarios para sustituir los fuegos tradicionales de carbón de las casas por otros que utilizarán electricidad, gas natural o combustibles derivados del petróleo, cuyo progreso fue lento.
Como hoy se sabe, la mayor fuente de gases de efecto invernadero lo origina el uso de los combustibles fósiles, que produce más dióxido de carbono[3] que cualquier otra actividad humana. Se cree que estas emisiones están cambiando la composición de la atmósfera, lo cual podría alterar el clima mundial.
Figura 1 Concentración de Dióxido de Carbono en la Tierra
Leyenda: El gráfico muestra de la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera terrestre (azul) y la temperatura media global (rojo), en los últimos 1000 años.
Los expertos manifiestan que utilizando medidas directas como indirectas, el hombre ha reconstruido la variación de la concentración del dióxido de carbono en los últimos 420,000 años. Estos datos muestran que desde finales del último periodo glacial, que se produjo hace 10,000 años, este parámetro permaneció prácticamente constante hasta 1750 y cuando se inicia la Revolución Industrial, aumenta de forma cada vez más pronunciada: 3% en 1850; 12.5% en 1958 y 33% en 2002.
En la década de los 80, el científico James Hansen[4] fue quien señaló, recogiendo una idea propuesta por Svante Arrhenius[5] en el siglo XIX, que el aumento de la concentración de dióxido de carbono y de otros gases en la atmósfera podría provocar un calentamiento superficial de la Tierra. El año pasado, ante el Congreso de los Estados Unidos, volvió a decir que el mundo ya ha sobrepasado desde hace mucho el nivel peligroso de emisión de gases que provocan el efecto invernadero en la atmósfera y que se necesita regresar a los niveles de 1988. El científico vaticinó que la atmósfera terrestre sólo podrá mantenerse con una carga igual de dióxido de carbono en la atmósfera durante un par de décadas sin que haya cambios drásticos como la extinción masiva de especies, el colapso de los ecosistemas y el crecimiento dramático de los niveles del mar.
En su momento (1988) las Naciones Unidas promovió la creación del Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático- IPCC[6]. En el 2001 presentaron su Tercer Informe de Valoración en el que decían que la temperatura media de la superficie terrestre había aumentado 0.6 grados entre los años 1901 y 2000, lo que revelaba que “la mayor parte del calentamiento de los últimos 50 años se podía atribuir a actividades humanas”[7].
Figura 2 Temperatura media terrestre entre 1900-2004
Las temperaturas mínimas hace muchos años que no bajan a los niveles de los años cuarenta, en ese sentido, los análisis de los datos tomados por satélites indican que la superficie cubierta por hielo y nieve ha disminuido en todo el planeta en un 10% desde 1960. El período en que los ríos y lagos permanecen helados se ha reducido dos semanas en el hemisferio norte y la extensión del hielo marino en primavera y verano ha disminuido en el hemisferio norte entre 10% y 15% desde 1950, lo que hace probable que el espesor de la capa de hielo en el Ártico haya disminuido en verano y otoño en un 40%, lo que repercute en el nivel de los océanos que ha subido de media entre los 10 y 20 centímetros.
Junto con el aumento de la concentración del dióxido de carbono en la atmósfera, de la cual un 75% es por el uso del combustible fósil y un 25% de a la transformación de la tierra, la concentración del metano[8] en la atmósfera ha crecido en un 151%, nivel nunca antes alcanzado en los últimos 420,000 años. Más de la mitad de las emisiones del metano son de origen antrópico[9] (uso de combustibles fósiles, ganado, cultivo del arroz, vertederos). La concentración de óxido nitroso[10] ha crecido un 17% desde 1750. Desde 1995, las concentraciones de muchos de los clorofluorocarbonos están incrementándose lentamente o disminuyendo.
II. LA ATMOSFERA.- La atmósfera es la capa gaseosa que rodea el globo terráqueo. Es transparente e impalpable, y no resulta fácil señalar exactamente su espesor, ya que no posee una superficie superior definida que la limite, sino que se va haciendo menos densa a medida que aumenta la altura, hasta ser imperceptible. Está formada por varias capas concéntricas: Las capas bajas, que no mantienen una altura constante, y a las que se denomina troposfera y estratosfera. Las capas altas, a las que se da el nombre de ionosfera y exosfera.
Los gases atmosféricos forman la mezcla que conocemos por aire. En las partes más inferiores de la troposfera, el aire está compuesto principalmente por nitrógeno (78,084%) y oxígeno (20,946%), aunque también existen pequeñas cantidades de argón, dióxido de carbono, neón, helio, ozono y otros gases. También hay cantidades variables de polvo procedentes de la Tierra y vapor de agua.
El oxígeno forma aproximadamente el 21% de la atmósfera, siendo el gas más importante desde el punto de vista biológico. Es utilizado por los seres vivos en la respiración, mediante la cual obtienen la energía necesaria para todas las funciones vitales; también interviene en la absorción de las radiaciones ultravioleta del Sol que, de llegar a la Tierra en toda su magnitud, destruirían la vida animal y vegetal. La atmósfera es también la fuente principal de suministro de oxígeno al agua, y entre ambas se establece un intercambio gaseoso continuo.
Figura 3 La Atmósfera Terrestre
Este proceso de intercambio de oxígeno en la biosfera recibe el nombre de ciclo del oxígeno y en donde intervienen las plantas, como fuentes suministradoras de oxígeno a la atmósfera, y los seres vivos, incluyendo las propias plantas, como utilizadores de este gas. No hay dudas de que la atmósfera constituye un recurso natural indispensable para la vida, y se clasifica como un recurso renovable. Sin embargo, su capacidad de renovación es limitada, ya que depende de la actividad fotosintética de las plantas, que devuelven el oxígeno a la atmósfera.
De resultar dañadas las plantas por la contaminación del aire o por otras acciones de la actividad humana, puede ocasionar una reducción del contenido de oxígeno en la atmósfera, con consecuencias catastróficas para todos los seres vivos que lo utilizan. Una forma de evitar riesgos innecesarios es coadyuvar a preservar las especies arbóreas.
Contaminación Atmosférica.- Rodríguez-Solís[11] refiere que existe contaminación atmosférica cuando una serie de sustancias ajenas a ellas son introducidas en la atmósfera, de forma natural o generada por actividades antrópicas a partir de un foco emisor o fuente, generando en la atmósfera reacciones físicas y químicas, a través de procesos de difusión, dispersión o dilución, con o sin reacción química.
Los efectos de los contaminantes de la atmósfera en el medioambiente son variados: se afecta la salud del ser humano, los ecosistemas naturales y los materiales. Estos contaminantes ingresan principalmente al cuerpo humano a través de las vías respiratorias, causando problemas en la salud asociados con enfermedades como bronquitis, irritación de la garganta, tos y otros.
Los tipos de contaminación son: - Fuentes Naturales.- Son los proceso propios de la naturaleza, tales como erupciones volcánicas, la actividad biológica de microorganismos, los huracanes, tornados, incendios naturales, etc.
- Fuentes Antropógenicas.- Son las relacionadas directamente con la actividad humana, originándose las principales emisiones por combustión de combustibles fósiles, procesos industriales, tratamiento y eliminación de residuos, etc. Estas fuentes se pueden diferenciar en: - Focos fijos.- En donde están los focos industriales (chimeneas de diferentes procesos industriales, instalaciones fijas de combustión) y focos domésticos. - Focos móviles.- Este grupo engloba a los vehículos automóviles, aeronaves, buques. - Focos compuestos.- Son las zonas industriales o las áreas urbanas con gran densidad de tráfico y población.
Cambios climáticos.- Alley[12] nos relata que la historia de los cambios climáticos está escrita en los depósitos de las cuevas, en los sedimentos oceánicos y lacustres, y en otros registros. Pero, en su opinión, el registro más claro y convincente es el que se encuentra en el hielo de Groenlandia. Dice que ese archivo incomparable de 110,000 años nos ofrece, año tras año, información de cuál era el nivel del frio y de nieve, de la intensidad de las tormentas que transportaban polvo de Asia y sal desde el océano, e incluso de las extensiones de los humedales del mundo.
Estos datos mostrarían que el clima de la Tierra ha experimentado cambios mayores, más rápidos y más generalizados que los experimentados jamás por la humanidad agrícola e industrial. Ese registro nos cuenta que hubo un tránsito de 90,000 años de duración desde una etapa cálida, muy similar a la nuestra, a las condiciones de frío, sequedad y viento de una era glacial global. Los datos procedentes de otros lugares suministran una visión más amplia en el tiempo, aunque también más difusa.
Fruto de la actividad humana, el efecto invernadero parece capaz de provocar una interrupción del ciclo al incrementar las precipitaciones en el remoto Norte y derretir gran parte de casquete glaciar remanente en Groenlandia, lo que podría congelar algunas regiones. Pero si se ralentiza el calentamiento, es posible que se pueda impedir un cambio abrupto en incluso, estabilizar el clima.
Los entendidos sostienen que la atmósfera de la Tierra contiene en la actualidad alrededor de 800 gigatoneladas (800,000 millones de toneladas) de carbono, esencialmente en forma de dióxido de carbono y siendo 6 gigapersonas (6,000 millones de seres), nos corresponde 133 toneladas de carbono por persona. Eso puede darnos una idea de que somos responsables de la emisión de casi una tercera parte del carbono en la atmósfera, lo que puede aumentar en los años venideros.
Como se podrá colegir, la contaminación atmosférica genera una serie de efectos no deseados en sus receptores, entendiéndose como tales al hombre, los seres vivos o los bienes de cualquier naturaleza.
III. EL PROTOCOLO DE KYOTO.- Es un acuerdo internacional que tiene por objeto reducir las emisiones de seis gases que provocan el calentamiento global. El 11 de diciembre de 1997, en la ciudad de Kioto (Japón), los países industrializados se comprometieron a ejecutar un conjunto de medidas para reducir los gases de efecto invernadero. En esa fecha se pactó reducir en un 5% de media, las emisiones contaminantes, teniendo como referencia los niveles del año 1990. El acuerdo entró en vigencia el 16 de febrero de 2005, luego que fuera ratificado por Rusia, el 18 de noviembre de 2004.
El artículo 3 del Protocolo dispone que: “Las Partes se asegurarán, individual o conjuntamente, de que sus emisiones antropógenas agregadas, expresadas en dióxido de carbono equivalente, de los gases de efecto invernadero enumerados en el Anexo A no excedan de las cantidades atribuidas a ellas, calculadas en función de los compromisos cuantificados de limitación y reducción de las emisiones consignados para ellas y de conformidad con lo dispuesto en el presente artículo, con miras a reducir el total de sus emisiones de esos gases a un nivel inferior en no menos de 5% al de 1990 en el período de compromiso comprendido entre el año 2008 y el 2012”.
Gases de Efecto Invernadero
El objetivo principal es disminuir el cambio climático de origen antropogénico cuya base es el efecto invernadero. Según las cifras de la ONU, se estima que al 2100 la temperatura media de la superficie del planeta aumente entre 1,4 y 5,8 °C.
Objetivos de emisiones de Kyoto (Primer período de compromiso 2008-2012)
(*) Grupo de seis gases de efecto invernadero (**) Solamente carbono
En los compromisos de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, se ha dicho que la energía nuclear queda excluida de los mecanismos financieros de intercambio de tecnología y emisiones asociados al Protocolo de Kioto,[] por haber sido considerado como una de las formas de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en cada país. Al respecto, el IPCC en su cuarto informe recomienda la energía nuclear como una de las tecnologías clave para la mitigación del calentamiento global.
Estados Unidos firmó el acuerdo pero no lo ratificó, habiéndose retirado del Protocolo en el 2001, porque consideró que la aplicación del Protocolo es ineficiente e injusta al involucrar sólo a los países industrializados y excluir de las restricciones a algunos de los mayores emisores de gases en vías de desarrollo (China e India en particular), lo cual considera que perjudicaría gravemente la economía estadounidense.
La Unión Europea, como agente especialmente activo en la concreción del Protocolo, se comprometió a reducir en un 8% sus emisiones totales medias durante el periodo 2008-2012, respecto a las de 1990. No obstante, a cada país se le otorgó un margen distinto en función de diversas variables económicas y medioambientales según el principio de «reparto de la carga». El cuadro siguiente muestra el reparto que se acordó:
Reparto de la carga (Reducción de Emisiones Totales)
En el 2005, en Montreal, Canadá, las "Partes" se reunieron por primera vez para su seguimiento, estableciéndose el llamado Grupo de Trabajo Especial sobre los Futuros Compromisos de las Partes del Anexo I en el marco del Protocolo de Kioto (GTE-PK), orientado a los acuerdos a tomar para después del 2012.
En diciembre del 2007, en Bali, Indonesia, se llevó a cabo la tercera reunión de seguimiento, así como la 13 Cumbre del Clima que trató las cuestiones posteriores al 2012. Se llegó a un acuerdo sobre un proceso de dos años u “hoja de ruta de Bali”, cuyo objetivo es establecer un régimen en el 2012 en la XV Conferencia sobre Cambio Climático (15 Cumbre del Clima) a realizarse en Copenhague, Dinamarca, en diciembre de 2009, en donde se negociará un nuevo Protocolo que sustituya al de Kyoto.
Esa "hoja de ruta" se complementa con el Plan de Acción de Bali, que identifica cuatro elementos clave: mitigación, adaptación, finanzas y tecnología. El Plan también contiene una lista no exhaustiva de cuestiones que deberán ser consideradas en cada una de estas áreas y pide el tratamiento de “una visión compartida para la cooperación a largo plazo”.
Para compensar las duras consecuencias de los “objetivos vinculantes”, el acuerdo ofrece flexibilidad para el cumplimiento de sus objetivos. Se puede, por ejemplo, compensar parcialmente las emisiones aumentando los “sumideros” –bosques, que eliminan el dióxido de carbono de la atmósfera, en su propio territorio o en otros países. También pueden pagar proyectos en el extranjero cuyo resultado sea una reducción de los gases de efecto invernadero.
Tras la ratificación por parte de Rusia, el Protocolo de Kioto se ha convertido en Ley internacional, poniéndose en marcha todos los mecanismos existentes en el mismo. En su cumplimiento, se ha observado que la Unión Europea ha desarrollado una serie de directivas con el objeto de comenzar a reducir las nuestras emisiones.
IV.- EFECTO INVERNADERO.- La atmósfera de la Tierra está compuesta de muchos gases. Los más abundantes son el nitrógeno y el oxígeno. El resto, menos de una centésima parte, son gases llamados "de invernadero". No los podemos ver ni oler, pero están allí. Algunos de ellos son el dióxido de carbono, el metano y el dióxido de nitrógeno. En pequeñas concentraciones, los gases de invernadero son vitales para nuestra supervivencia.
Sapiña[13] nos dice que la temperatura media de la superficie de nuestro planeta es constante, con variaciones más o menos suaves entre el día y la noche y entre estaciones. Eso quiere decir que la Tierra está en un estado de equilibrio térmico: emite al espacio la misma cantidad de energía que recibe del sol. De la energía total que llega a la Tierra, el 30% es reflejado por las nubes, los océanos y los casquetes polares y glaciares. Significa entonces que nuestro planeta absorbe solo el 70% de la energía del sol, por lo que se estima que la temperatura media debería ser de -18º C; sin embargo la temperatura es de 15º C. Esa diferencia entre ambas temperaturas es una medida de la magnitud del efecto invernadero.
El efecto invernadero es un fenómeno natural que se ha dado en la Tierra desde su formación. Gracias a ese efecto, la temperatura media de la Tierra ha sido mayor de 0º C a lo largo de su historia, habiendo podido desarrollarse y mantenerse la vida. El efecto de calentamiento que producen los gases se llama efecto invernadero: La energía del Sol queda atrapada por los gases, del mismo modo en que el calor queda atrapado detrás de los vidrios de un invernadero. En el Sol se producen una serie de reacciones nucleares que tienen como consecuencia la emisión de cantidades enormes de energía. Una parte muy pequeña de esta energía llega a la Tierra, y participa en una serie de procesos físicos y químicos esenciales para la vida.
Así, se ha estimado que, si no existiera este fenómeno, conocido con el nombre de efecto invernadero, la temperatura de la superficie de la Tierra sería de unos veinte grados bajo cero. Entre los componentes de la atmósfera implicados en este fenómeno, los más importantes son el anhídrido carbónico y el vapor de agua (la humedad), que actúan como un filtro en una dirección, es decir, dejan pasar energía, en forma de luz visible, hacia la Tierra, mientras que no permiten que la Tierra emita energía al espacio exterior en forma de radiación infrarroja.
Efecto Invernadero
Es un hecho comprobado que la temperatura superficial de la Tierra viene aumentando a un ritmo cada vez mayor. De continuar, la temperatura media de la superficie terrestre aumentará 0,3ºC por década. Los expertos sostienen que esa cifra puede ocasionar grandes cambios climáticos en todas las regiones terrestres. Los científicos están de acuerdo en prever que, para el año 2020, la temperatura podría aumentar en 1,8ºC.
El clima en la Tierra es muy difícil de predecir, porque existen muchos factores para tomar en cuenta: lluvia, luz solar, vientos, temperatura. En razón de ello, no se puede definir exactamente qué efectos acarreará el calentamiento global, pero si puede estimarse que los cambios climáticos podrían ser muy severos. Una primera consecuencia, muy posible, es el aumento de las sequías: en algunos lugares disminuirá la cantidad de lluvias. En otros, la lluvia aumentará, provocando inundaciones.
En cualquier caso, lo importante es ser conscientes que muchas de nuestras acciones individuales tienen influencia tanto sobre la atmósfera como sobre la habitabilidad de la Tierra. Es hora de que apostemos por el planeta. En ese sentido, el Secretario General del PNUMA, Achim Steiner, durante la celebración del “Día Mundial del Medio Ambiente”, en la que participaron unos 400 expertos de todo el mundo con la vista puesta en la Cumbre de Copenhague de finales de año, convocó a la comunidad internacional a acelerar el paso para lograr que el 2009, Año del Cambio Climático, un nuevo acuerdo de consenso con todos los países que sustituya al Protocolo de Kyoto. Ojalá haya receptividad y se supere los inconvenientes que suelen surgir en estos eventos mundiales.
(*) SANTIAGO GRAU LEON, abogado, con estudios de Doctorado en Derecho y Maestría en Gestión Municipal y Desarrollo Local. Asesor empresarial y Consultor en Gestión Municipal. Actual Asesor Legal de la Subgerencia de Medio Ambiente de la Municipalidad Metropolitana de Lima.
[1] Campos Gómez, Irene (2000) Saneamiento Ambiental, Editorial EUNED, Costa Rica, pág. 79-80. [2] Sapiña, Fernando (2006) El Reto Energético: Gestionando el legado de Prometeo, Universitat de Valencia, España, pág. 23-26. [3] El dióxido de carbono es uno de los gases de efecto invernadero que contribuye a que la Tierra tenga una temperatura habitable. Forma parte de la Tropósfera en una proporción de 350 ppm. [4] James Hansen , es un científico de la NASA y actual Director de Ciencias Espaciales del Instituto Goddard de los Estados Unidos. [5] Svante August Arrhenius (1859-1927) científico sueco galardonado con el Premio Nóbel de Química en 1903, por su contribución al desarrollo de la química con sus experimentos en el campo de la “Disociación Electrolítica”. [6] El IPCC tiene como objetivo evaluar el riesgo del cambio climático originados por las actividades humanas y sus informes se basan en publicaciones de revistas técnicas y científicas contratadas. Tienen más de 2,000 científicos provenientes de 100 países. En el año 2007 fue galardonado con el Premio Nóbel de la Paz, por sus “Esfuerzos para construir y difundir un mayor conocimiento sobre el cambio climático causado por el hombre y poner las bases para las medidas para contrarrestar ese cambio”. [7] Kofi A., Annan (2002) La situación del mundo: Informe Anual del Worldwacht Institute, Icaria Editorial, España, pág. 33. [8] Es un gas incoloro, de efecto invernadero, que se produce en las minas de carbón y se desprende del cieno de algunos pantanos. Mezclado con el aire es inflamable y se llama grisú. [9] Es la acción o intervención directa o indirecta del hombre, tomado de “La Enciclopedia” (2004) Tomo 1, Salvat Editores, pág. 785. [10] Es un gas de efecto invernadero que es liberado al aire por el escape de los vehículos motorizados (diesel), de la combustión del carbón, petróleo o gas natural y durante procesos como la soldadura por arco, galvanoplastia, grabado de metales y denotaciones de dinamita. [11] Rodríguez-Solís Gómez, José María (2002) Agentes Medioambientales de la Generalitat Valenciana, MAD-Eduforma, España, pág. 213-214. [12] Alley, Richard B (2007) El Cambio Climático: pasado y futuro, Siglo XXI de España Editores, pág.3-5. [13] Sapiña, Fernando (2006) Un futuro sostenible, Universitat de Valencia, España, pág. 43-46.
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| Última actualización el Lunes 06 de Julio de 2009 03:04 |







