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Inteligencia Social I

Comentario sobre la Inteligencia Social, escrito por Nathalie de Holanda.

Item 10.- de la Inteligencia Social:Lo que pocos humanos han aprendido a desarrollar es lo que bien podríamos denominar  una inteligencia social. Esta inteligencia social debe aprehender el conocimiento y la praxis de todas aquellas normas y reglas que nos enseñen a cumplir con todos nuestros deberes para tener la razón de reclamar  nuestros derechos, para hacernos merecedores del respeto, la cortesía, la admiración y las consideraciones de urbanidad, que hagan más armoniosas nuestras relaciones con nuestros semejantes, permitiéndonos entender y comprender la libertad y diversidad de ideas, de credos religiosos y políticos, de simpatías y antipatías, de aficiones y gustos del prójimo.”

Hermanos, este tema es importante para todo ser humano que desee vivir en armonía con sus queridos como con sus semejantes. En realidad es uno de los puntos clave en nuestros desarrollo espiritual.

A pesar de que podríamos pensar que los demás no nos importa mucho y que preferimos estar solos, en algún momento descubriremos que no es así, y que, como dice Shikry Gama, “Lo Dios, en su Infinita Sabiduría, ha establecido un orden con el propósito de que todas las cosas creadas están destinadas a cumplir Su mandato, Su Voluntad y Sus designios”.
En los problemas en nuestras relaciones con nuestros semejantes siempre hay un propósito que impulsa nuestras actitudes en pro o en contra de nosotros mismos, por eso, este tema debe invitarnos a saber cómo prevenir esos efectos causales para mejorar nuestras relaciones.

Cuanto menos nos sentimos capaces de tener relaciones armoniosas con los demás, es cuando más nos falta descubrir ese orden, esa armonía que necesitamos para poder vivir ordenadamente, o armoniosamente al lado de los demás.
Cuando S.G. nos dice que tenemos que ser buenos pilotos de nuestra vida, para tomar control de ella y lograr lo que nos proponemos, nos dice también que tenemos que conocernos muy bien, conocer el rumbo de nuestras actividades y el entorno por dónde nos desplazaremos.

Con ese entorno se refiere, entre otras cosas, a nuestra vida social. Para adquirir todo el conocimiento necesariamente debemos conocer, el significado de las palabras, ideas y actitudes que tienen relación con él. Para descubrir la naturaleza de nuestros yoes, necesitamos conocer el significado real de las palabras que tipifican nuestras actitudes personales, como la de nuestros semejantes y poder entendernos mejor, evitando usar palabras que pueden provocar reacciones negativas.

La palabra es la base denuestras comunicaciones y, por esa imponderable dualidad de la oponencia “la palabra es un arma de doble filo”, que puede armonizar o destruir nuestras relaciones para con los demás. 

“Cuando al hablar entre unos y otros, nuestra palabra sea como el agua y el sol para las plantas y no como los ácidos y los elementos destructores;” es una de las normas del Buen Septriónico que nos indica en qué sentido debemos usar la palabra para recibir la presencia de Brahama  y la presencia de la Luz de la Septimia.
También S.G. nos advierte que no solamente nos comunicamos con palabras, sino que además lo hacemos con las actitudes que expresan las ideas que contienen nuestros sentimientos a través de “los gestos, [...] las  miradas, movimientos imperceptibles del rostro, [...] los tonos de voz, [...] las formas de manipular las cosas, [...] los movimientos [y poses] del cuerpo o de las manos y [...] las formas de caminar”.

Y estas informaciones las percibiremos sólo en la medida en que seamos hábiles en contemplar nuestro universo interior percibiendo todos los procesos mentales, psicológicos y espirituales que conviven en nosotros.

S.G. nos repite la importancia de esto en casi todas las elucidaciones: “Es necesario que aprendamos a controlar nuestros impulsos, es necesario que aprendamos a prevenir los riesgos de nuestras relaciones humanas; que aprendamos a valorar el efecto de las palabras, de las actitudes, de las indirectas, de las insinuaciones y de los silencios.

En orden, las palabras se expresan posterior a las ideas y actitudes, pero son más fáciles de detectar. El conocimiento de las palabras nos conduce a más profundos reconocimientos de las ideas e actitudes. El proceso para corregir nuestros errores es como nos enseña S.G., de lo último a lo primero, es decir, de la acción al deseo que nos impulsa.
Hermanos, aprendamos a practicar la Inteligencia Social para vivir respetando la privacidad de nuestros semejantes y armonizando nuestra equilibrio mental y corporal, porque de lo contrario, todos viviremos las tribulaciones, los conflictos, las angustias, los resentimientos que suelen conducirnos al caos de nuestras relaciones. Aprendamos a practicar y ejemplarizar las normas que con tanta claridad nos enseña la doctrina septriónica con la consigna de corregir y ser corregidos.

 
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