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Comentario 118 por H:. Nathalie 07/07/06 Shikry Gama nos enseña que "todo ser creado es libérrimo, es decir, que instintivamente busca liberarse de cualquier clase de subordinación o dependencia". "La libertad ha sido y sigue siendo el anhelo mas preciado que el ser humano busca alcanzar. Nadie puede ejercitar su libertad sin que previamente no aprenda a ser autosuficiente". "Sólo la emancipación permitirá el correcto ejercicio de la paternidad sin detrimento de los deberes de la filialidad, porque sólo así, podrán los padres enseñar a sus hijos a ser adultos responsables". "Debemos hacer de los hijos adultos autosuficientes que tengan los valores éticos y morales que les permitan triunfar en la vida y ser respetados como personas responsables y cumplidoras de sus deberes".
"Al cumplir la mayoría de edad, los hijos deben emanciparse de sus padres, permitiendo que tanto sus padres como ellos puedan vivir con libertad sus vidas y buscar su destino personal. Porque la verdad es que cuanto más tiempo se avienen a la sobreprotección, más difícil les será aprender a ser adultos responsables."
Ciertamente, las familias carentes no tienen las mismas posibilidades que las familias pudientes. Los carenciados no solamente carecen de patrimonio económico, les falta también la estimulación de los deseos de superación para tener y ser como los demás son. Los hijos no deben resignarse al condicionamiento social de sus padres, por el contrario, la adversidad y tribulaciones de los padres deben motivarlos para asumir el reto de ser mejores y más eficientes que ellos.
Es necesario que los padres aprendan de sus errores para enseñar a sus hijos a no cometer los mismos errores. "El error no está en errar, sino en que, habiéndonos dado cuenta del error, sigamos errando"(S.G., El camino de los errores, Item 8). Es un error permitir que los hijos sean negligentes y perezosos, sólo los diligentes y laboriosos logran triunfar y tener éxito en la vida. (S.G., Del dilema al dilemismo, Item 14) "Es indispensable que desde la niñez se ejercite la estimulación de valores éticos y morales básicos como la obediencia, la perseverancia, la diligencia y el amor al trabajo honesto, en bien de nuestros semejantes como para con nosotros mismos, porque sólo con la práctica de estos valores podrá potenciarse el progreso económico de nuestros descendientes."
"Hay quienes creen que el humano es un ser monofuncional que no puede estudiar y trabajar simultáneamente. La experiencia ha demostrado que quienes no aprenden a ser polifuncionales, es decir, capaces de cumplir múltiples funciones, no califican para ser ejecutivos eficientes. El ser monofuncional está sentenciado a ser un subordinado de los más hábiles que él. Si desde la niñez nos habitúan a ser útiles y serviciales para con nuestros semejantes, en la adolescencia y en la juventud habremos desarrollado el hábito de no ser carga para nuestros seres queridos."
Ciertamente, los padres tienen la obligación de garantizar los estudios de sus hijos, pero, por correspondencia, los hijos tienen el deber de cumplir con todas las exigencias que los padres requieran de ellos. Sólo ejercitando esta correspondencia de deberes podrá potenciarse la conformación de hábitos que aseguren el desarrollo de aptitudes que dignifique el prestigio de la familia. Los estudiantes deben cumplir ciertos servicios -en el mantenimiento y cuidado de la casa familiar- que los haga merecedores de una recompensa a manera de propina, que les permita tomar consciencia que el dinero sólo puede ganarse como compensación del trabajo cumplido.
Es necesario que los hijos(as) asuman el deber de corresponder a las responsabilidades de sus padres, a fin de contribuir con las necesidades económicas de la familia. Lamentablemente, muchas familias son víctimas de hijos haraganes que argumentan que ellos no han pedido venir a este mundo y por lo tanto los padres tienen el deber de mantenerlos. Shikry Gama nos enseña que "la astucia se neutraliza con astucia". Los padres deben contestarles: "el amor es una trampa sexual de la naturaleza que termina por involucrarnos en la reproducción, sin que necesariamente tengamos deseo de reproducirnos. ¡Si en algún momento deseamos tener un hijo, ten la seguridad que jamás pediríamos un hijo(a) perezosa y vividora. Debe haber sido el demonio que solicitó tu venida, porque nosotros, tu padre y yo jamás pediríamos un hijo como tú, así que, ¡o asumes tus responsabilidades, o te vas de esta casa para siempre!."
La única forma de crecer y convertirse en adulto responsable es aprendiendo a corresponder con todas las obligaciones y necesidades de la convivencia familiar. No es correcto que los hijos se mal acostumbren a vivir a costa de los padres, porque más tarde, cuando constituyan su propia familia, ¿Cómo podrían garantizar seguridad social a su familia e los hijos que procreen?
Tanto en familias pudientes como en familias carentes de dinero, hay jóvenes irresponsables que no aportan a los gastos de la casa. Gastan su dinero en diversión, ropa y las últimas tecnologías; entran y salen de la casa como si fuera un hostal, a cualquier hora de la noche o del día; los padres viven todos los días con la incógnita de saber si sus hijos vienen a las horas de la comida o no; y los hijos -desconsiderados- invitan a sus amigos todos los fines de semana para consumir todo lo que los padres tienen en casa.
Si, pudiendo mantenerse así mismos, los hijos siguen viviendo en el hogar paternal, les corresponde compartir todos los gastos de la casa. Si los hijos ya fueron ejercitados en estos deberes, los padres ni siquiera tendrán que pedir su colaboración. Los hijos responsablemente asumirán la alícuota de los gastos que hubieren. Si los padres no pudieron enseñarles estas actitudes, tendrán que hacerlo ahora, aún cuando no necesiten el aporte del hijo. Por lo menos debe acostumbrárseles a distribuir sus ingresos en tres partes. Un tercio para ahorro, otro tercio para sus gastos de manutención (aporte para los gastos familiares), y el otro tercio para gastos personales. Sólo asumiendo actitudes responsables podrá lograrse la emancipación económica de los hijos y de los padres.
"Sólo los hijos responsables son capaces de garantizar la conformación de hogares y familias estables." El cumplimiento de sus deberes contribuye a su capacitación para sobreponerse a las adversidades del futuro. Los padres responsables, los que educan y obligan a esforzarse -a sus hijos- sin depender de ellos, favorecen el logro de "la igualdad de las capacidades cognitivas, que constituyen la única forma de poseer las mismas virtudes y talentos que sus semejantes." (S.G., La potencia cognoscitiva, Item 8). Estarán recorriendo el "camino de las realizaciones", de las iniciativas y la auto confianza (S.G., Paternalismo y Filialismo, Item 6).
Aquellos otros hijos, incumplidores, que no poseen las mismas virtudes y talentos, si sus padres nos les educan o si no aprenden con las adversidades de la vida, estarán buscando "el camino más corto para obtener el éxito con el menor esfuerzo" (S.G, Aprehender y hacer haciendo, ítem 6) Este camino siempre lleva al fracaso o la delincuencia.
El respeto es un valor moral que debe ser inculcado desde la niñez y que está íntimamente ligado con el cumplimiento de los deberes y la responsabilidad. La irresponsabilidad es falta de respeto que además nos conduce muy fácilmente a la ingratitud.
Sólo siendo buenos padres y buenos hijos cumplirán con la trascendental responsabilidad de hacer de sus familias la base del progreso económico, social y espiritual de sus pueblos. (S.G., Paternalismo y Filialismo, item 1) Definitivamente, la única forma de resolver la problemática económica de las familias, es asumiendo el deber de cumplir tanto los padres como los hijos la responsabilidad de aunar esfuerzos para superar nuestras carencias.
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