| Entrevista al Fundador del Septrionismo |
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| Escrito por Lorenia |
| Jueves 26 de Febrero de 2009 14:10 |
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Shikry Gama es el seudónimo que usa Nuestro Fundador Claudio J. Cedeño A.. para sustentar las bases de sus teorías, en este espacio de EGO. Sin obtener, adherir, involucrar ni confundir el contenido propio con el de otros, da de sí todo lo que su saber tiene y puede, en beneficio y orientación de quienes deseen conocer el Septrionismo. P.- Se comenta sobre la labor realizada en diferentes lugares de la Amazonía, en una publicación última, habla de los fines del Septrionismo, pero aparte de eso, ¿Cuál es la tarea inmediata que tiene trazada? R.- La tarea inmediata que siempre estaremos realizando, es la de inducir a las mentes hacia la reflexión analítica de todos los valores culturales. Creemos que no puede efectuarse ningún cambio social ni espiritual si no se produce primero un cambio cultural, y un cambio cultural no puede suceder si no hay una base de cultura definida. Nuestra sociedad, si bien es cierto ha ido erradicando el analfabetismo, sin embargo, está aún en un bajo nivel cultural, y para que un ideal doctrinario pueda realizarse es menester, primero que nada, culturizar al pueblo, esta culturización debe ser positivista, es decir, enseñar a raciocinar al pueblo, sin dogmatismo, sin adoctrinamientos sofismáticos, de tal manera que adquiriendo una cultura racionalista capaz de hacer uso de la dialéctica de los valores, proporcione a las masas madurez de conocimientos y de criterios sobre los valores trascendentales, descartando los enceguecedores pero falsos valores temporales. Nuestros Centros Culturales pretenden ser los Templos de la libre expresión, porque estamos convencidos de que sólo mediante la libre polémica de los criterios podrá darse una cultura racional capaz de servir de impulso para el progreso social, económico, científico y espiritual. La confusión de los valores sociales, cívicos, morales, filosóficos y teológicos son el signo determinante de nuestra época, ocasionados por el influjo negativo del anarquismo socio-político del mundo. El esclarecimiento de las confusiones a base del diálogo y las polémicas son en suma nuestra más importante tarea inmediata, el resto vendrá por añadidura.
P.- El trabajo es oración es un lema de la institución que Ud. dirige, le rogamos nos lo explique. R.- No está bien definido el momento histórico y social que en el pasado determinó la discriminación de las clases sociales son la aparición y mantenimiento de la esclavitud del hombre, de la pertenencia de un hombre a un su dueño, amo y señor que lo compraba, tomaba o sojuzgaba para que trabajara para él. Lo cierto es que durante muchos siglos predominó en la humanidad la idea de que esclavo era un ser inferior a su dueño y que sólo servía para trabajar para él y agradarlo y servirlo en todo cuanto a él se le ocurriese esos albores de la civilización el poder político marchó paralelamente al sacerdocio representativo de Lo Dios, confundiéndose continuamente el sacerdocio con los Reyes, Césares, etc., erigiéndose como representantes de Dios ante los demás tanto los sacerdotes como los gobernantes y estableciéndose, tácitamente, la clasificación social más inverosímil imaginada, es decir que aquellos servían o representaban a Lo Dios, eran seres superiores con respecto a aquellos que sólo se dedicaban a subsistir con el producto del trabajo de sus manos. Así se determinó –quizá involuntariamente- el inconciente principio de que las actividades laborales del campo, las artesanías eran para los seres inferiores, y las actividades religiosas e intelectuales, eran para los superiores. El trabajo entonces reñía con la superioridad de la especie humana, mientras que el boato, las artes y la espiritualidad sublimizaban al hombre acercándolo a Dios y diferenciándolo de sus semejantes inferiores. Este pensamiento se mantuvo hasta la época de las luchas sociales que tomó como slogan la igualdad de los derechos del hombre y la igualdad de las condicione humanas entre gobernantes y gobernados, entre patronos y empleados, con la consabida anulación de la esclavitud en la vida social. Esta victoria de los derechos sociales, sin embargo no se satisfizo con la abolición de las discriminaciones las clases, sino que en acerbado odio para con aquellos que equivocadamente tomaron el nombre de Dios para oprimirlos, arremetieron también contra la naturaleza de Dios, negándolo y tratando de destruir su concepción por haberse parcializado –este Dios- durante tanto tiempo con los poderosos, marginándolos a inferioridad de condiciones humanas. Así se originó el tergiversado concepto de que la oración sublimizaba al hombre acercándolo a su Dios, mientras que el trabajo denigraba su condición hasta ubicarlo como inferior a aquellos que vivían en oración.Ante esta injusticia socio-religiosa, producto del oscurantismo teológico y humanitarista, el Septrionismo, sintió la necesidad de reivindicar tanto la universal condición, como la sempiterna justicia de la divinidad, estableciendo que todas las actividades humanas son trabajo, pues igualmente trabaja el que hace producir la tierra con sus manos, como el que da a luz la poesía y la literatura con ayuda de su intelecto o como aquel que comprendiendo las necesidades psicológicas y espirituales del hombre lo ayuda a elevarse mentalmente bajo la oración hasta las dimensiones mentales de la Divinidad de la conciencia humana. Así surgió nuestro lema de que: “el trabajo es oración”, porque hay en el trabajo un dar de sí mismo para nuestro prójimo, un contribuir con el consenso equilibrante de la creación con nuestro aporte transformador del medio-ambiente y la producción de una mayor confortabilidad de subsistencia a la vez que nos hermanamos comunitariamente para la programación y concatenación de nuestras complementarias actividades laborales. Pero este lema nuestro también la intención profunda de hacer comprender al hombre religioso, al sacerdote, al misionero, a aquel que por una u otra razón se siente intermediario entre lo Dios y el hombre, que no basta dedicarse a orar en bien de los demás. Que nuestra época exige algo más que sentarse a orar en bien de los demás y esperar que la Divina Providencia de la solución a nuestros problemas. Que ya es tiempo de poner en práctica el tan predicado pero nunca realizado consejo de Dios: “Ayúdate a ti mismo que yo te ayudaré”, es decir, que es tiempo de que comprendamos que también es una de las mejores formas de orar al trabajar en bien de las soluciones de los problemas del prójimo, sin estar esperando que la providencia haga lo que nos corresponde, en verdad hacer a nosotros.
P.- ¿Cree usted en la finalización de una era y comienzo de una que tanto comentan algunas escuelas esotéricas? R.- Sí, nosotros también creemos en la manifestación cíclica de la existencia de la naturaleza universal no conlleva la aceptación de los criterios de las demás doctrinas que pregonan esto.
En primer lugar, cuando hablamos de esta manifestación cíclica nos sometemos al criterio permanente que la naturaleza nos lo expone: todos nacemos, crecemos y morimos, permanentemente, todo en la naturaleza está en permanente transformación: nacimiento, crecimiento, muerte, si todo esto se proyecta a niveles sociales o a niveles universales, o a niveles genéticos, o a niveles cosmológicos podrán encontrarse una secuencia comparativa permanente que determinará en mayor o menor grado a operancia funcional de la actividad cíclica del universo. En primer lugar, cuando hablamos de esta manifestación cíclica nos sometemos al criterio permanente que la naturaleza nos lo expone: todos nacemos, crecemos y morimos, permanentemente. Todo en la naturaleza está en permanente transformación: nacimiento, crecimiento, muerte, Si todo se proyecta a niveles sociales o a niveles universales, o a niveles genéticos, o a niveles geológicos, o a niveles cosmológicos podrán encontrarse una secuencia comparativa permanente que determinará en mayor o menor grado la operancia funcional de la acción cíclica del universo. Aceptar la permanente transformación de las dimensiones universales bajo procesos cíclicos o eras, no incluye necesariamente a nuestro entender, la idea de aceptar el preconcebido concepto de la acción de doce signos zodiacales influyendo sobre la creación. Esto es como pretender que las leyes cósmicas son las que determinan la creación del universo. De ser así, ¿quién o que determina la creación de las leyes cósmicas?.¿Quién o qué auspicia la acción de las leyes cósmicas?. La sola pregunta nos da la respuesta. Si bien es cierto que en el consenso cosmológico del universo hay una continua repercusión de los astros en acción permanente sobre estos astros, estos astros, de por sí no son la fuente que determinan el cambio, sino apenas el instrumento que acciona la voluntad del cambio que pre-existe desde una dimensión exterior a ella, y que no obedece a signos zodiacales, ni obedece a constelaciones, como tampoco obedece a sistemas astrológicos ni cosmológicos. A nuestro entender, en el sistema solar terrestre el instrumento energético que Lo Dios –aquello que nosotros llamamos Eón de Inteligencia Eterna- utiliza para accionar, transformando cíclicamente la existencia universal, es: EL SOL. El Sol exclusivamente, sin la utilización de ningún otro planeta, sin la participación de constelaciones del zodíaco, sin nada de esto. Para nosotros, es ese Sol que podemos apreciar durante todos los días, el instrumento energético que Eón de Inteligencia Eterna utiliza para transformar cíclicamente los estados en todo su ámbito de acción Psico-cósmi atómica. Entonces resumiendo, diremos que sí aceptamos la existencia de estos cambios cíclicos y de la aparición de nuevas eras tanto geológicas como psico-geológicas, pero no condicionamos estos cambios a la acción en sí de los astros, ni de los sistemas del zodíaco, sin a la esencia energética que Creador utiliza desde dimensiones anteriores aún a la cósmica para producir dichos cambios.
P.- ¿Cuál es su opinión sobre la gran cantidad de publicaciones de temas esotéricos-ocultistas? R.- Es innegable la realidad de que nuestras últimas generaciones están atravesando por lo que bien podría llamarse una psicosis esoterista y parapsicológica (o más de la psicosis sexológica). Es un despertar y un experimentar que linda entre la normal inquietud de una búsqueda espiritual y una desenfrenada de mixtificación de las facultades y alcances de la mente. No cabe duda que esta explosión mixtificadora de lo esotérico y lo parapsicológico es consecuencia innegable de la promoción deliberada que la industria editorialista explota, estimulando y creando necesidades psico-culturales con el novedoso estilo de la literatura fantástica que predica como un hecho realizado aquello que presupone veladamente como supuesta evidencia. Casi un 80% de las publicaciones sobre estos temas adolecen de falta de seriedad y de evidencia. Llenan páginas relatando aquello que escucharon decir con especulaciones fantasiosas que en muy contados casos sucedieron en la realidad. El hombre del siglo XXI, a pesar de estar viviendo el siglo de los grandes descubrimientos y de los grandes avances de la ciencia, vive sin embargo un maremagno de confusiones, consecuentes, indudablemente, de la influencia negativa de estas publicaciones de temas seudo-esotéricos que han saturado su mente y su cultura creando una especie de envenenamiento mental. Nuestra opinión es que debe censurarse toda obra literaria que adolezca de una base cultural sensata, y sobre todo debe hacerse comprender a los ingenuos lectores de estas materias, que hay que tener mucho cuidado en aceptar como ciertas y evidentes, conceptos o citas que se apartan de la lógica y el sentido común de la naturaleza. Todo libro debe leerse con el fin de extraer de él una síntesis de su contenido, sin que aquello suponga nuestra aceptación incondicional por el solo hecho de haber sido editado y estar firmado por un autor misterioso o famoso. Aconsejamos, asimismo dialogar con distintos círculos culturales, los conceptos obtenidos de los libros, de tal manera que en el intercambio cultural se verifique la veracidad o la falsedad de tal o cual concepto. No todo lo que se publica es mixtificación. Hay textos verdaderamente honestos y sabios, pero, ¿cómo puede el profano en estas materias distinguir lo real de lo fantasioso? sólo dialogando sobre los contenidos.
P.- Sabido es que Ud. recibió un mensaje, desearíamos saber ¿cuándo fue, quién lo dio, por qué lo dio?. Sabemos que son muchas preguntas en una sola, sin embargo, la curiosidad o el deseo es uno: saber. R.- Debo confesar que es la primera vez que se menciona que he recibido un mensaje, particularmente desconozco la idea de haber recibido un mensaje. No creo haber recibido ningún mensaje. Mis acciones y todo el movimiento doctrinal que estamos organizando, es consecuencia, no de haber recibido un mensaje, sino de haber recibido una misión concreta. Y una misión tiene millares de mensajes. Los menajes me corresponde transmitírselo a mis semejantes de acuerdo a la misión que se me ha encomendado, ¿Cuándo?. Esto sería imposible determinarlo en la dimensión del tiempo, salvo que queramos remitirnos a la edad física del individuo, pero de hecho mi nacimiento obedece ya al cumplimiento de esta misión y por lo tanto antes de nacer ya había recibido esa misión. ¿Por qué?...Quien es el que ignora la necesidad que los hombres tenemos de el esclarecimiento de todas nuestras dudas, de nuestras inquietudes espirituales y filosóficas?. Es harto conocido por todos, esta realidad. Por lo tanto nuestra doctrina obedece precisamente a esa necesidad de los hombres.
P.- ¿La obligada proliferación de estudios científicos no decidirá en el futuro un aminoramiento de la espiritualidad en el hombre?. R.- Por el contrario, si consideramos que esta proliferación de estudios que se está produciendo en nuestra época está permitiendo al hombre tener una idea más concreta de su propia constitución, de su realidad psíquica, de su relación corporal con lo espiritual, creo, sin temor a equivocarme, que hoy más que nunca el hombre está en condiciones de comprender un poco más la grandeza de la creación, de su propia existencia y de su vida espiritual. Está en condiciones espirituales como también científicas de poder proyectar su existencia a través de posturas psico culturales desconocidas hasta el momento. Por muchos que sean los estudios científicos que se efectúen al respecto creo que el hombre, jamás podrá desentrañar totalmente su propia naturaleza porque en esa inquietud investigativa radicará siempre el misterio de su propia existencia.
P.- Las teorías científicas que emanan de los descubrimiento de la naturaleza se bifurcan en dos corrientes en el criterio de los hombres actualmente, los unos con un aprovechamiento completamente negativo de esas teorías, los otros tratando de darle una positividad exhaustivamente concreta que ya pasan a una raya completamente ortodoxa, entonces, ese palacio, en sentido figurado por supuesto, que el Septrionismo se propone hacer al Creador, ¿cómo se va a mantener en un término medio de armonía si se va a encontrar chocando con dos corrientes definidas y definitivas?. R.- La naturaleza Creadora es ante todo dualidad universal, y, esta pugna de negatividades y positividades representa precisamente el equilibrio de la creación. El palacio que simbólicamente queremos conformar los Septriónicos, conlleva dentro de su sentido de acción una idea constructiva, una idea positiva para equilibrar la inquietud instintiva de la negatividad humana, no es necesario que nosotros queramos equilibrar estas fuerzas porque de por sí se equilibrarán en la acción permanente de la creación. Lo único que pretendemos es prender una llama espiritual alrededor de la cual deben agruparse aquellos que se identifican con la positividad y contrarrestar la negatividad de aquellos que se dispersan por sus propios egoísmos personales.
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| Última actualización el Jueves 26 de Febrero de 2009 16:42 |





